15.10.10

Rosca de pan blanco con trompetas de la muerte




¡Cuidado! ¡No es un bizcocho!...


Ayer no fue un día especialmente bueno para mis migrañas (me lo dolió esta cabeza de chorlita que tengo por la mañana y después por la tarde-noche, aunque parece que los fármacos que me tomo ahora sí me hacen efecto de verdad), pero tuve grandes alegrías. Quedé con mis Gastronautas malagueños por la tarde para merendar: por fin conocimos a Ranger, ¡una chica encantadora!, y a su hijo Miguel Ángel, un niño precioso y riquísimo. También estuvo Maribel y su marido Ángel, Mª Ángeles y yo. Pasamos un rato muy agradable y ya hemos hablado de quedar pata otros días y hacer cosillas.

Por la noche, con la cabecita más allá que pacá miro por el IPhone de Pedro el correo, y gracias al comentario de Rosaleda me entero que ¡mis panecillos catetos han salido en Directo al Paladar, en el post Paseo por la Gastronomía de la Red LXIV! ¡Qué ilusión me ha hecho, mareeeeeeeeeee! Y lo que más ilusión me hace es que sea con una receta de pan. Cada vez disfruto más haciéndolo, admirándolo y comiéndolo, claro.

Y por supuesto, siendo mañana el Día Mundial del Pan  (World Bread Day 2010) yo tenía que participar con una panecito bien bueno.




Esta receta no es mía, pertenece a  Nadia, una chica barcelonesa muy simpática que empezó en el mundo del pan no hace mucho, y cambiamos impresiones sobre nuestros panes, me hace preguntillas sobre harinas, masas, tiempos, moldes, etc. Nos ayudamos y nos divertimos hablando de panes. Un día me dio una receta de pan blanco que por supuesto guardé. Y el otro día me dijo que probará a echarle setas al pan, y si podían ser trompetas de la muerte mejor que mejor. En Málaga no son fáciles de conseguir las setas si no son las setas cultivadas comunes o los champiñones. Entonces me fui al mercado central de Málaga y allí las encontré (mu caras).



Trompetas de la muerte

Fundí la receta de pan blanco de semanas atrás con su recomendación de hace unos dias, he innovado probando por primera vez a hacer una rosca de pan y ha salido lo que veis: un pan esponjoso, de sabor potente y sabroso, perfecto para la combinación con quesos, jamón cocido o pavo, mermelada o confituras, incluso tiene sabor sufiente para comerlo solo.

¡Muchas gracias Nadia!





 INGREDIENTES:

  • 350 gr. de harina floja (de repostería)
  • 150 gr. de harina de fuerza
  • 150 ml. de leche semidesnatada
  • 100 ml. de agua
  • 50 gr. de aceite de oliva virgen extra (Nadia pone 80 gr. de aceite de girasol)
  • Una cucharada de miel (30 gr.)
  • 2 cucharaditas de azúcar (10 gr.)
  • 1 1/2 cucharadita de sal (8 gr.)
  • Un sobre de levadura seca de panadería Maizena (5,5 gr.)
  • 20 gr. de trompetas de la muerte





PREPARACIÓN (1º amasado con panificadora):

  • Ponemos en la cubeta de la panificadora todos los ingredientes excepto las trompetas de la muerte. Activamos el programa de amasado (que incluye amasado y levado 1:30h).
  • Cortamos las trompetas de la muerte en trocitos muy pequeños.
  • Cuando hayan pasado los 10 primeros minutos de amasado, echamos los trocitos de trompetas a la masa para que se integren. Dejamos que termine el programa.
  • El molde que yo he utilizado para hacer la rosca es un molde savarin de bizcocho de 25 cm de diámetro. Enmatequillamos y enharinamos.
  • Sacamos la masa en una superficie lisa y enharinada y desgasificamos. Hacemos una tira larga de masa y la disponemos en el molde. Para unir los bordes, hacemos un corte en uno de ellos con una tijera e introducimos el otro borde en la hendidura realizada.
  • Tapamos con un trapo humedecido y dejamos levar 1:30 h en el lugar más calido de la cocina y sin corrientes.
  • Precalentamos el horno a 230º unos 15 min. con un recipiente pequeño de barro lleno agua en la base y la bandeja metida en el horno.
  • Hacemos unos cortes al pan (si queremos).
  • Dejamos la rosca en el molde e introducimos en el horno. Cocemos 30 min. a 230º.
  • Pasado ese tiempo sacamos el pan del horno, cerramos el horno, y desmoldamos el pan con mucho cuidado de no quemarmos (manoplas y todo método de prevención, ya sabéis).
  • Volvemos a meter el pan en el horno 15 min. a 200º para que termine que cocerse por dentro, pero ya sin el molde, sobre la bandeja del horno y con papel de aluminio por encima para que no se queme.
  • Sacamos y dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.





Como podéis comprobar el pan sale con una miga esponjosa, tipo bizcocho. Eso es debido a que está cocido en molde, así que la textura interior es como de un pan de molde, pero la corteza sí que es crujientita.

Espero que os haya gustado mi contribución al Día Mundial del Pan. Algo diferente para un día muy especial, ¡al menos para mí!





¡Buen fin de semana a todos, que lo disfrutéis con un buen pan, o dos, como yo!