15.5.11

Tarta Joma (sin leche ni azúcar)



Para estar hecha la foto  encima de la lavadora no ha salido muy mal, ¿verdad?  jajajajaja Pocas cosas nuevas he cocinado mientras he estado de obras, pero la tarta era de obligado cumplimiento. Mi padre cumplió años hace un par de semanas (se llama Jose María) y por supuesto tenía que sacar un rato para hacerle una tarta. Él es diabético, aunque en los cumples siempre se ha comido su cachito de tarta con el azúcar que tuviera. Este año me he atrevido a sustituir el azúcar y además también la leche de origen animal debido a mis intolerancias, y a mí padre también le viene mejor.


Tenía un poco de miedo por cómo quedaría de sabor y encima el aspecto no es demasiado bueno, pero al ver la cara de mis padres comiéndose la tarta, repitiendo trozo, supe que había sido todo un éxito. Estaba contenta porque gustó a mi familia (también a mí) y además, por fin, hacía un dulce decente sin azúcar ni leche.






Bueno, os cuento...Ya ha terminado en mi casa lo gordo gordo de las obras. Ya casi todo en su sitio. Falta enlosar los poyetes de las ventanas, pintar la terracita,  colgar cuadros y espejos, comprar una librería nueva, una mesas y sillas, las cortinas del salón...Vamos, ya ná de ná jajjaajajajaj Al menos todo eso lo puedo ir haciendo poco a poco. El viernes, cuando ya mi casa parecía una casa, estaba contentísima, pero también reventada. Y ayer, cuando me levanté estaba echa una alcataya...los cuerpos son muyyyyy sabios. Tengo una contractura en la espalda y el cuello brutal, y un cansancio que no se termina de quitar.  Sé que no debería estar aquí escribiendo, pero....porfi no me echéis la bronca, ¡que os echo de menos!

¿Queréis saber cómo está hecha la tarta? Pues leed a partir de aquí ;-)



Molde utilizado: redondo de metal de 20 cm. de diámetro.



INGREDIENTES (tarta de 20 cm. de diámetro):


Para el bizcocho genovés:

  • 3 huevos
  • 150 gr. de harina de repostería
  • 125 gr. de fructosa
  • Una cucharada de miel de abeja
  • Unas gotas de esencia de vainilla

Para el relleno:


Para el almíbar:

  • 3 cucharadas de agua
  • 3 cucharadas de miel
  • Una cucharadita de esencia de ron (o ron de verdad)

Para la cobertura:

  • Un sobre de preparado de natillas (en mi caso Hacendado)
  • Una pizca de agar agar en polvo (de Portomuiños)
  • 650 ml. de leche de avena
  • 3 cucharadas de fructosa
  • 2 kiwis


PREPARACIÓN:


Empezamos por el bizcocho. Lo hice el día anterior para que estuviera frío para cortar. Thermomix en este caso es de gran ayuda y gracias a ella el bizcocho salió perfecto.

  • Ponemos la mariposa en las cuchillas. Echamos en el vaso los huevos a temperatura ambiente, la fructosa, la miel y unas gotas de esencia de vainilla. Programamos 6 min., 37º, vel. 4. Después volvemos a programar 6 min, vel. 4 sin temperatura,
  • Repartimos con cuidado la harina por los lados del vaso (no encima de la mariposa). Mezclamos 4 seg. vel. 3. Quitamos la mariposa y con la lengua de cocina terminamos de mezclar con movimientos envolventes, procurando que no se baje la mezcla esponjosa que nos ha salido.
  • Precalentamos el horno a 160º durante 5 minutos (esta temperatura es para mi horno que es más viejo que Matusalén, si tenéis un horno normal, precalentad a 180º)
  • Engrasamos un molde redondo de 20 cm. (me lo regaló mi amiga Reme, ¡¡¡eres un sol!!!). Yo lo hice con este spray desmoldante. Volcamos la mezcla, damos un par de golpes para que se asiente a masa.
  • Introducimos el molde en el horno y cocemos a 150º unos 25 min. (vuestro horno normal lo hará mejor seguramente a 180º). Siempre antes de sacar pinchamos para ver si está hecho.
  • Abrimos a medias la puerta del horno y dejamos el bizcocho allí durante 5 minutitos. Abrimos del todo la puerta y otros 5 minutos. Esto es para que el bizcocho no baje mucho.
  • Sacamos definitivamente del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
  • Cuando esté completamente frío lo reservamos en la nevera hasta el día siguiente.


Al día siguiente nos remangamos para hacer nuestra especial crema de natillas de avena para la cobertura. En las instrucciones del preparado de natillas nos indica que hay que añadir un litro de leche. Como quise hacer una crema consistente para utilizarla como cobertura, disminuí la cantidad de leche (en este caso leche de avena) a 650 ml. y añadía una pizca de agar agar en polvo.

  • Ponemos a hervir en un cazo toda la leche menos una taza. Le añadimos al cazo la tres cucharadas de fructosa.
  • En la taza de leche que hemos apartado disolvemos el sobre de preparado de natillas y el agar agar.
  • Cuando la leche del caz empiezo a hervir, vertemos la mezcla de la taza, y removemos muy bien hasta que espese. Apartamos del fuego y dejamos enfriar.

A continuación toca preparar el almíbar. Es muy fácil.
  • En un cuenco pequeño ponemos tres cuchcaradas de miel. La metemos unos segundos en el microondas para que quede más liquida.
  • Mezclamos con las tres cucharadas de agua y unas gotas de esencia de ron. Si no tenéis podeís ponerle ron de verdad o cualquier licor que os guste.

Hay que tenerlo todo listo para el montaje de la tarta. Para ello nos falta: sacar el bizcocho y la mermelada de la nevera y preparar los kiwis. Sí, los kiwis necesitan su preparación, aunque es muy simple.

  • Preparamos un plato grande con papel abrsobente.
  • Pelamos y cortamos en rodajas finas. Colocamos las rodajas en el plato y cubrimos de nuevo con papel absorbente. Así quitaremos el exceso de agua de la fruta.


Bueno, pues creo que está todo para empezar con el montaje de la tarta.

  • Lo primero que tenemos que hacer es cortar el bizcocho en tres discos. Podéis hacerlo con un cuchillo grande (marcando antes en el perímetro por dónde tenemos que cortar) o utilizar una lira para tartas como la que yo compré hace poco a mis amigas de La casita dulce de las flores. Si os cuesta mucho se puede cortar por la mitad y obtener sólo dos discos.
  • Cubrimos un plato grande con papel vegetal.
  • Ponemos el disco de bizcocho de la base y pinchamos con un cuchillo por toda la superficie. Pintamos generosamente con el almíbar.
  • Añadimos una buena capa de mermelada de fresa con fructosa y, si queremos, con un poquito de crema de natillas (porque nos sobrará para la cobertura).
  • El segundo disco de bizocho lo pinchamos por los dos lados y lo emborachamos también por ambos. Lo colocamos encima del primer disco. Hacemos la misma operación: cubrimos con mermelada y un poquito de crema de natillas.
  • Pinchamos el tercer disco por la parte de abajo y pintamos con el almíbar. Cerramos con él nuestra tarta.
  • Cubrimos la tarta con le crema de natillas ayudados de una espátula.
  • Colocamos los trozos de kiwi por los lados y por encima a nuesto gusto.


Para presentar la tarta en el plato deseado, sólo tenemos que coger la tarta por el papel vegetal que pusimos debajo de ella y trasladarla al plato de presentación. Después, con cuidado, rasgasmos el papel vegetal y lo sacamos de debajo de la tarta.

Consejillo: podéis conservarla en el frigorífico, pero solo unas horas. Yo la dejé toda la noche y se me cuarteó la crema de cobertura. El sabor no cambia, pero la tarta tiene peor aspecto.

La fructosa y la leche de avena se encuentran en herboristerías. La fructosa también la he visto en supermercados.

Espero que os haya gustado. Os aseguro que no tiene nada que envidiarle a una tarta hecha con leche y azúcar. Os dejo una foto del corte, ya en casa del cumpleañero. ¡Muchos besos papá!