14.9.11

Pericanas y un encuentro muy especial


(Absténganse los acelerados porque la entrada de hoy necesita y merece un tiempo de relax y sillón. Si solo le interesa la receta, vaya hasta el final del relato)



No me hizo falta la cámara de fotos, aunque seguro que contaré con alguna otra reprimenda por ello. Disfruté de cada momento con mis propios ojos y demás sentidos. Puri, esa gran mujer que se esconde detrás de Sabores de Viena, es aún mejor persona de lo que refleja en su blog.

Hace casi un año que la descubrí gracias al concurso de Apicius. Puri presentó sus Cucurrones y yo quedé maravillada, no solo por la receta, sino en su delicada manera de relatarla y en la historia que la envolvía. Además, esta entrada de Cucurrones pertenece a un especial que realizó dedicado a Miguel Hernández como motivo del centenario de su nacimiento, donde Puri acompañaba cada entrada con un poema y un plato de la localidad natal de ambos: Orihuela. Buenos platos, excelente explicación, mucho que aprender y buena poesía...Así me enganchó la querida Viena para no dejarme escapar.

Cual capítulo de la mejor novela culinaria he estado durante este tiempo visitándola, aprendiendo muchísimo sobre gastronomía y creando lazos imposibles ya de desatar.

Entre nosotras surgió la idea de reunirnos. Puri siempre quiso hacer el encuentro en su casa, y a mí los kilómetros no me asustan (y menos acompañada de mi Pedro), así que elegimos fecha: 10 de septiembre. Al ser una de las artífices tuve ventaja, porque el 8 de septiembre es fiesta local en Málaga y podía hacer puente. El viaje se haría menos duro y aprovecharía para visitar Alicante.

Y así fue, un viaje de 6 horitas que entre la buena conversación con mi consorte y el nuevo paisaje por recorrer, se pasó relajado.

Después de llegar al hotel, ducha y descanso, quedamos con Puri y Apicius (que vino solo en coche desde Vitoria), visitamos el castillo de Santa Bárbara y cenamos más que bien en la Taberna del Gourmet. Pedro y yo ya conocíamos a Apicius, pero no nos deja de sorprender con toda la sabiduría aprendida de su larga experiencia. Puri, encantadora, nos contaba sobre el castillo, el encuentro del sábado, sobre su vida...

Al día siguiente por la mañana visitamos Pedro y yo el Mercado Central de Alicante (grande, limpio, muy variado...un auténtico gusto ver los salazones), y después, junto a  Puri, Ángela (la pequeña Viena) y Apicius, el  Museo Arqueológico de Alicante (Marq).

Por la tarde se unieron al círculo Delikat y Sorokin, que venía desde Sevilla y Bruselas respectivamente. Y el torbellino argentino, Alejandra (Ale), amiga de Puri. Éramos siete y Ale se ofreció a llevarnos a todos juntos en su megafurgoneta a una tetería en Crevillente y que, después de 45 minutos de camino, valió la pena visitar. Tiene tantos rincones, a cada cual más espectacular, que merece ir una y otra vez para descubrirlos todos. Carmen del Campillo, así se llama este paraíso moruno perdido entre naranjos. Disfrutamos de té frío, horchata y limonada (hacía mucho calor) sentados relajadamente en una gran alfombra  y con los ojos cansados de tanta belleza.

Cenamos en el Restaurante Villa Antonia, en San Joan, y Ale, nuestra conductora, se volvió a dar la paliza de llevarnos hasta allí. Le estoy muy agradecida por este gesto, y por muchos más que tuvo el día del encuentro. Ale, eres una mujer muy muy generosa, gracias por abrirte de esa manera a nosotros sin conocernos.

Villa Antonia, una casa del siglo XIX de tipo señorial, cuenta con una terraza tranquila, llena de vegetación y unas decoración sencilla y muy agradable. Allí fue dónde cenamos. Los platos fueron del gusto de todos y, por supuesto, la conversación. Delikat y Sorokin debatían en la elección del mejor vino alicantino y repetimos unas cuentas veces lo rico que estaban los calamares con pasas y piñones. De vuelta a casa de Puri, donde se encontraban todos nuestros coches, nos despedimos hasta el día siguiente muy temprano.

El día oficial del encuentro, quedamos en casa de Puri a partir de las 10 de la mañana. Yo tenía muchas ganas de participar desde el principio en todo el tejemaneje de la fiesta y de disfrutar con Puri y de Puri dentro de la cocina. Así que me fui temprano y dejé a Pedro dormido en el hotel. Después recorrió a pie casi 6 km. para estar con nosotros, ¡yo estaba demasiado metida en faena como para ir a recogerle!

Tan temprano, Leo, el marido de Ale, ya estaba enfrascado en su asado a cruz, que estuvo ahumándose durante 5 horas. Imagínense cómo de tierna y jugosa quedó la carne...Delikat, Puri y Ángela ya habían decorado los cupcakes y me quedé asombrada con toda las cosas que nuestra gran anfitriona tenía ya preparadas: las verduras picadas para el arroz, el relleno de las empanadas, un pastel de berenjenas, infinidad de dulces...Las dos hicimos la masa para las empanadas criollas, y después nos enseñó estirar la masa y darle forma a las mismas. Yo estaba en mi salsa....Mientras, unos ponían las mesas, otros encendían el horno, Apicius cortaba queso y longanizas de su propia cosecha....Lola y Pedro, Sorokin, Oteador e Isabel, Carlos y Alicia iban llegando y, entre risas, abrazos y buen rollo se hizo el aperitivo: los embutidos de Apicius, el hummus y el dip de aguacate de Carlos, huevas y mojama típicas de la zona y la primera hornada de empanadas recién salidas del horno de leña, regados con las increibles cervezas de fabricación propia de Apicius...Más tarde llegaron la gran familia de amigos de Ale y Leo, muy agradables y simpáticos, y Claudia con su marido y un amigo. En total creo que conté 27 personas.

Nos cambiamos de mesa para ubicarnos debajo de la arboleda ante una interminable mesa que parecía más de la celebración de una boda que de un encuentro gastronómico. Buenas conversaciones, los perros pululaban entre nosotros, la paella que se iba fraguando de las manos de Puri (lo más fotografiado del día) y el asado a punto de terminarse. Pedro y  yo nos reíamos con Ana (la Viena veterinaria) sobre la cura del dragón barbudo y de lo que me gusta rebañar los restos...

Llegó el momento de apartar la paella y el asado. Leo y Ale repartían la carne y Puri la paella. Los estómagos estaban próximos a reventar...Después de tan opípara comida, hicimos un relajado y merecido parón alimentario. Yo me encontraba con Delikat, Sorokin, Claudia, Ana, Pedro y la anfitriona, y las lenguas no descansaban.

Después  hubo una pequeña estampida para recoger la mesa y preparar los postres. Dios mío, los postres...Morenitos, pellas, bombones de higo y queso bañados en chocolate, pastas de té, chocolatinas con nueces, tarta de chocolate blanco, cupcakes, peras al peppermint (todos estos hechos por Puri), tarta Bakewell (de Lola) y alfajores de maicena (de Claudia). Todos impresionantes, y lo mejor de todo, hechos con mucho amor para ese día. Puri después sacó sus licores caseros de limón, chumbos y chocolate. Esta mujer es sorprendente...También hubo sorbete de chumbos y una pequeña siesta de mi Pedro en la hamaca...

Poco a poco se fueron los invitados. Nosotros nos quedamos hasta el final para recoger y estar con Puri y sus hijas todo el tiempo posible. Éramos sus invitados, pero nos sentíamos también anfritriones del evento. Aprovechamos además para rellenar unos tuppers para la comida del domingo a la vuelta.

Me quedo con un recuerdo imborrable de este viaje, donde he podido visitar lugares interesantes y conocer y disfrutar de personas encantadoras. Pero sobre todo, y perdónemne los demás, me quedo con Puri, Ana y Ángela, su casa, esa escuela de cocina que no he nombrado pero que me emocionó, con los perros, gatos y tortugas, el huerto y la higuera, los hornos de leña y la biblioteca. Me quedo con una familia maravillosa.

Podéis leer las crónicas de los demás invitados blogueros, que cuentan con magníficas fotografías:

Carlos, de Vegetal y tal
Apicius, en su blog Eventos gastronómicos
Sorokin, de Diario de un aburrido
Claudia, de las Mil y una tartas de Claudia
Oteador, de La cuchara curiosa
Lola, de Lola en la cocina
Joséphine, de Delikat Essences 
Puri, la anfitriona, de Sabores de Viena

Gracias, querida Viena, por hacernos feliz durante unos días y abrirnos tu corazón y tu casa, los dos enormes.


Para terminar con esta larguísima entrada y en homenaje a Viena, os propongo dos versiones de la pericana, un plato típico de Alicante que ella explica en su blog con gran maestría, y donde entrelaza la defensa de la cocina tradicional con la búsqueda del umami...Las pericanas, deliciosas ambas.


PERICANA HERVIDA





INGREDIENTES:

  • 200-250 gr. de bacalao desalado
  • 4 pimientos secos
  • Una cabeza de ajos
  • Aceite de oliva virgen extra


PREPARACIÓN TRADICIONAL:

  • Asamos directamente al fuego los pimientos y la cabeza de ajos. Apartamos.
  • Asamos el bacalao también directamente al fuego.
  • Mientras se asa el bacalao pelamos la cabeza de ajos y troceamos los dientes.
  • Cortamos en trozos pequeñitos el pimiento.
  • Sacamos las lascas del bacalao.
  • Introducimos todo en una cazuela con un vaso de agua y hervimos durante 15 minutos.
  • Al emplatar echamos un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra.


PERICANA ESCALDADA CON GARBANZOS






INGREDIENTES:

  • 200-250 gr. de bacalao desalado
  • 250 gr. de garbanzos
  • 4 pimientos secos
  • Una cabeza de ajos
  • Un guindilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal (si es necesario)


PREPARACIÓN TRADICIONAL:

  • Ponemos los garbanzos en remojo la noche anterior.
  • Cocemos los garbanzos en agua hasta que estén tiernos (aproximadamente 45 min. al natural o 20 min. en olla express). Reservamos por un lado los garbanzos y, por otro, el caldo de su cocción.
  • Asamos directamente al fuego los pimientos y la cabeza de ajos. Apartamos.
  • Asamos el bacalao también directamente al fuego.
  • Mientras se asa el bacalao pelamos la cabeza de ajos y troceamos los dientes.
  • Cortamos en trozos pequeñitos el pimiento y sacamos las lascas del bacalao.
  • Ponemos en un escurridor los garbanzos, el bacalao, el pimiento y los ajos. Vertemos encima todo el caldo caliente de la cocción de los garbanzos.
  • Al emplatar, picamos la guindilla y echamos un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra. Removemos muy bien.


¡Besos a raudales!