29.6.12

Ensalada cateta




Sin haberlo hecho a conciencia, mis publicaciones de esta semana han resultado ser un monográfico de recetas malagueñas. Bien orgullosa que estoy de ellas, ricas, sabrosas y muy tradicionales. Antequera, Vélez-Málaga, Alcaucín....


27.6.12

Torta de Vélez




En Andalucía están bastantes arraigadas a la tradición las tortas de aceite. En cada lugar se hacen de una manera diferente, pero todas tienen la peculiaridad de ser aplanadas y con una gran cantidad de nuestro "oro" líquido.


25.6.12

22.6.12

Croquetas de merluza




¡Ay qué asco me daban a mí los palitos de merluza congelados cuando era pequeña! Y mira que yo era y soy de buen comer. La verdad que mi madre los compraba en contadas ocasiones, y yo no los quería ni camuflados con ketchup ni nada. Pero siempre te los ponían en otras casas. Vaya mi**** de comida prefabricada. Hasta de pequeña estaba mi paladar entrenado para que no me gustaran esas cosas.


20.6.12

Sardinas a la moruna




No hay nada más simbólico de Málaga que un espeto de sardinas. Puede ser que la biznaga también nos identifique de la misma manera, pero gastronómicamente hablando, el espetito de sardinas es el plato por antonomasia del verano en mi tierra.

18.6.12

Tarta de naranja




El día de mi segundo cumpleblog (ya mismo celebraré cuatro añitos, cómo pasa el tiempo) hice una tarta de queso a la naranja para celebrarlo. Una tarta bien rica y es muy refrescante, pero en su día pensé en que debería mejorarla y utilizar el sabor a naranja natural.

15.6.12

Pasta con marisco





Qué socorrido es siempre un plato de pasta. Nutritivo, fácil y rápido de preparar. Y si encima está preparado con mejillones, gambitas y calamares, para qué pedir más. Disfruten de un plato de pasta en los viernes de la ilusión, y tengan un buen fin de semana.

Yo por mi parte estaré el sábado en Salobreña en la quedada bloguera andaluza organizada de por Lidia. Estoy segura de que nos lo pasaremos estupendamente.


13.6.12

I Taller de pan artesano Pipirrana




Me resulta bastante difícil expresar con palabras todos los sentimientos que experimenté el sábado pasado.

Ya saben que hacer pan es una de mis pasiones. Me da igual que haga un calor horrible en mi cocina, que si queda poco pan en casa, yo me pongo a hacer pan.

Los blogueros (y amigos) cocineros malagueños del grupo “Pipirrana”, del cual os he hablado ya algunas veces y del que formo parte, nos reunimos en casa de Conchi Paniagua (casualmente la única persona del grupo que no tiene blog) para celebrar una jornada de elaboración de pan inolvidable.

En el momento que hablamos de hacerla, hace ya un par de meses, yo me entusiasmé con ese día. Tanto, que me ocupé de comprar las harinas, los ingredientes necesarios, debatir sobre qué panes íbamos a hacer, preparar un cuadernillo explicativo con las recetas, hacer más de un kilo de masa madre, recordar el material que todos tenían que llevar, establecer grupos de elaboración, ir a la casa de la anfitriona (junto con mi Reme) para ver cómo se iba a organizar el espacio, confeccionar un calendario de horneado, hasta de echarle cara el mismo día del evento para que el magnífico vecino Antonio nos prestara, además de su frigorífico (ya lo había hablado Conchi con él), su horno. Si no fuera por la gentileza de Antonio todavía estaríamos horneando…

A lo que iba, un curre que me di y que ha valido la pena con creces. Ha sido la reunión pipirranera más larga y multitudinaria. Conseguí mover a Ana María (que venía desde Granada) y a Lidia (de Salobreña) para esta reunión. En total, trece blogueros y la anfitriona metiendo manos en la masa. Me siento orgullosa del trabajo realizado y de todas mis chicas (y chico), porque son personas maravillosas, con muchas ganas de pasarlo bien y de aprender. Un curre que volveré a hacer encantada siempre que esté en mi mano.

Nos dividimos en tres grupos. Cada grupo hizo los mismos panes: pan cateto, pan de cerveza negra y avena y pan integral (de espelta) con pasas y nueces. Encabezamos dichos grupos Olimpia, Reme y una servidora. Ceci, que a última hora pudo venir y que tiene muchísimos conocimientos sobre la elaboración del pan, también respondió y asesoró a quienes tenían dudas.

La mañana se nos pasó mezclando, amasando, reposando el pan, cogiendo otra masa…Con el tiempo tan bueno las masas subían como la espuma, y los tiempos de levado se acortaron una barbaridad, incluso para el pan integral de pasas y nueces, que sólo llevaba masa madre.




A las doce o así, había ya algunos estómagos hambrientos, así que, aprovechando un parón ya que los panes estaban levando, Conchi sacó tinto de verano, cervecita y refrescos, la empanada de atún que ella cocinó, las minipastelas morunas de Ana María y los rollitos de hojaldre salados de Eli. ¡Con qué ganas los cogimos! Sobraron bien pocos.


A la hora de la comida ya habíamos horneado tres panes, dos catetos y uno de cerveza negra y avena. Yo tuve que hacer bastantes parones durante la comida para  poder dar forma algún pan, meter otro en el horno, sacar otro que estaba horneándose. Como pueden comprobar, una jornada bien movidita.

Imagínense, siendo todos los asistentes unos apasionados de la cocina, la mesa del almuerzo no tenía desperdicio. 19 variedades diferentes de manjares absolutos, que les nombro a continuación porque no tienen desperdicio:




Minipastelas morunas (Ana María)
Empanada de atún y pisto (Conchi Paniagua)
Paté marinero (Olimpia)
Ensaladilla rusa (Mari Cruz)
Pollo a la moruna (Mari Carmen)
Paté al oloroso (Olimpia)
Pipirrana de Jaén (Ana María)
Taboulé (Laurita)
Queso de cabra de leche cruda (Ceci, no está en las fotos)
Langostinos en salsa de hierbas (Mª Ángeles, no está en las fotos)


Y esto solo fue la mesa platos principales. Por supuesto, acompañado de los panes que ya se habían horneado y que aún estaban algo calientes. Hicimos un pequeño parón, con las barrigas llenas para recoger y revisar las masas, charlar un rato tranquilamente….

Por supuesto, hubo una mesa de postres espectacular. En este caso no todo llevamos postres, pero no por ello nos quedamos sin comer dulces, 11 variedades exquisitas, acompañadas de té, café y pacharán. Las probé todas…




Flan de huevo (Conchi Paniagua)
Torta de Vélez (Leoletta)
Hojaldres rellenos de Nutella (Elisa)
Crema de limón (Ceci)
Bizcocho de chocolate (Maribel)
Galletas ligeras de aceite de oliva (Reme)
Crema de chocolate y plátano (Elisa)


Lidia también trajo unas galletitas decoradas para Mª Ángeles que tenía muy buena pinta.
  
A partir de aquí el trabajo disminuyó,  nuestra capacidad de reacción también, después de haber comido tanto, pero los panes no daban demasiada tregua. Meter, vigilar, sacar, hacer las fotos pertinentes…Lidia nos regaló a todos una botellita de limoncello casero. Muchísimas gracias, guapa, eres muy detallista, y un encanto.

Los panes integrales de pasas y nueces fueron los últimos en hornearse. Al menos para mí, eran una expectación total. El primero salió hermosísimo, redondo, con sus greñas, y un corte que ni os cuento, espectacular. En ese momento, Lidia se tenía que marchar, y para que no faltara nadie en el recuerdo, nos hicimos las fotos de grupo con los panes que ya habíamos hecho. Los dos  últimos panes estaban en el horno.


Lidia se fue y no le dio tiempo a estar en la celebración de los sorteos. En principio se iban a sortear tres kilos de harina diferentes que Andrés, de El amasadero, nos mandó extra con el pedido para el taller. Pero cuál fue la sorpresa que Conchi tenía preparadas tres bolsas con habichuelas verdes del campo de su suegro, Ceci trajo un baneton que tenía repetido y Eli una libretita con dibujos de cupcakes y unos adornos de azúcar. Esto de los sorteos parece que se va a convertir en tradición entre nosotros, nos lo pasamos muy bien y sacamos de nosotros la ilusión de un niño.




El premio más codiciado era el baneton, que se llevó Mari Cruz, que posa más que alegre con él. Leo, Eli y Rafa se llevaron a casa las habichuelas. Maribel, Mari Carmen y yo, las harinas, y Lidia, que ya no estaba pero que, por supuesto, entraba en el sorteo, le tocó la libretita. Las manos inocentes fueron Paula (hija de Conchi) y Elena, (su amiga). Y para que nos le tocó nada, deciros que no hubo tongo, ni mijita, que yo confío plenamente en las manos inocentes jejeje

Le dimos un regalito pequeñín a los anfitriones Conchi y Carlos (su marido), que se merecieron, más que una cajita de lata para galletas y papelillos de magdalenas, un jamón 5Jotas. Fueron maravillosos, nos hicieron sentir como en casa en todo momento, dispuesto a cualquier cosa que le pidiéramos, sonrientes…No se puede pedir más. Vaya lujo de familia.






Sacamos los últimos panes, recogimos todos los utensilios utilizados, y empezó el reparto de comidas, porque no se piensen que nos lo comimos todo, era materialmente imposible. Oli, Ceci y Rafa bajaron a comprar tuppers al chino y todo…Si es que no era normal tanta comida, y tan exquisita, no se podía dejar que se pusiera mala…

Cortamos los panes también para que todos pudieran llevarse un trozo de cada. ¡Vaya descubrimiento con cada corte, qué maravilla! Conchi y yo, como absoluto agradecimiento, le llevamos al amable vecino Antonio unos buenos cachos de pan.




Mirad que caras más felices y sonrientes, qué grupo más fantástico, estas personas me han regalado uno de los días más felices de mi vida.



Delante izquierda a derecha: Elisa (Olor a jazmín), Mª Ángeles (Cocinar sin miedo), Olimpia (La alacena de las Miguelitas), Laurita (Cocinax2), Reme (Al sur del sur), Leoletta (Encocinaando), Mari Cruz (Guisadora Duncan), Maribel (Cocina de Reyes), Lidia (Atrapada en mi cocina), Mari Carmen (Naranjas y aceitunas). 

Atrás de izquierda a derecha: Ceci (Harina "la carmita"), Conchi (la anfitriona, sin blog), Ana María (Cocinando entre olivos) y Rafa (Cucharón y paso atrás).


Nos acordamos de quienes querían estar y no pudieron, sobre todo de Concha Maldonado (Concha cocina), Ángeles (Kesito) y Carmen Rosa (Mi cocina).

Poco a poco se fue yendo el personal, yo me quedé de las últimas recogiendo todos los abalorios que tenía desperdigados por la casa, y mis pasajeras, Reme, Ceci, Mª Ángeles y Mari Cruz esperando, reventadas, a que terminara con todo.

Nos fuimos las cinco en mi minicoche rojo, repleto hasta arriba. Parecíamos moros de vuelta a casa por vacaciones. Al coche le costaba horrores subir las cuestas hasta la autovía. No paramos de hablar de lo bien que había salido todo, redondo, absolutamente redondo. Yo no me podía creer tanta entrega, tanta amabilidad, tanta generosidad, tanta simpatía, tanto buen rollo…Y cuando me quedé con mi última pasajera, Mari Cruz, me emocioné, me desvanecí, me puse a llorar como una magdalena mientras la llevaba a casa. Inconscientemente parecía que tenía que hacerlo con ella, la psicológa del grupo.

Aunque mi relato ha derivado más bien en una crónica del día que fue, los sentimientos y las emociones que experimentamos están por encima de todo, y esas son muy pero que muy difíciles expresarlas con palabras.

Repetiremos, espero que muchas muchas veces.

Os quiero, Pipirrana.


7.6.12

Strudel de manzana





El strudel de manzana o apfelstrudel es un dulce típico de Alemania y Austria. Es muy fácil de hacer si compramos el hojaldre, puesto que los ingredientes del relleno están al alcance de cualquiera y la preparación es sencilla, solo hay que tener un poco de habilidad.

4.6.12

Pan integral de centeno y avena con masa madre integral de centeno (fórmula mejorada)




Me gusta tanto la combinación del centeno y la avena que he ido probando las maneras de mejorar fórmulas anteriores. Y creo que lo he conseguido. El pan sigue siendo consistente pero la miga es no es tan pesada como en este pan de centeno y avena con masa madre, o en el primero que publiqué de este tipo sin masa madre, sino mucho más agradable al paladar. 

1.6.12

Estofado de solomillo de cerdo con manzana





Mi tocaya Laura, de ¡Sano y rechupete! publicó esta receta hace unas semanas. Todos los blogueros cocineros, o casi todos, creo yo, tenemos una lista de recetas pendientes de otros blogs que nos han gustado. Pero hay algunas que enamoran a primera vista y se adelantan irremediablemente a las demás ¿a qué sí? Eso me paso con la merluza con langostinos en su salsa, de Apicius, y con este estofado de solomillo de cerdo con manzana de Laura. Y es que, sin querer, las recetas sanas, nutritivas y sencillas son las que más me llaman la atención, mucho más que cualquier dulce "superestupendo". Supongo que será instinto de supervivencia: este tipo de platos se necesita para todos los días, forman parte de nuestra dieta básica, y las tartas y bizcochos, etc., son un complemento que nos pide el cuerpo, pero no nos hacen falta para vivir, sólo para darnos una alegría en forma de azúcar (se me ha ido la pinza...)