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13 de diciembre de 2011

Pan rústico aromático




Mi madre se llama Dori. Nació en Carratraca (Málaga). Es una de las hijas más pequeñas de once hermanos, cuatro mujeres y siete hombres. Vivían en un cortijo a las afueras del pueblo y se desplazaban a él en un burro cuando había la necesidad. Los hermanos varones, todos mayores que ella excepto Juan, el menor de todos, ayudaban a mi abuelo a trabajar la tierra y cuidar de los animales, mientras que las hijas se encargaban de ayudar en casa: limpiar, lavar, planchar y, por supuesto, cocinar. Mi madre y su hermana melliza Isabel eran considerablemente más pequeñas que mis tías Mari y Pili. Estas eran las que organizaban el hogar junto con mi abuela, y las mellizas ayudaban a veces sí, a veces no: eran las pequeñas de la casa. A veces mi madre se escondía debajo del naranjo a comer naranjas fuertes o se iba al corral para darles migas de pan a los pollos. Y también se escapaba todos los años en tiempo de matanza para no ver el guarro muerto.

Ella me ha contado muchas veces que hacían el pan en casa en el horno de leña. Eran muchos para comer y tenían que afanarse en la labor. Después del amasado, mi abuela apartaba parte de la masa para el día siguiente, que utilizaba como levadura natural. Las mellizas arropaban las hogazas con paños para que levaran de manera esplendorosa.

Mi madre no llegó a aprender a hacer pan como lo hacían antaño en el cortijo, de hecho no se maneja bien con las masas y las proporciones. Por eso, cuando yo llevo una buena hogaza para la comida, le brillan los ojos y no para de comer pan.

No sé si este pan rústico aromático que les presento hoy se parecerá al que se hacía en casa de mis abuelos hace más de cincuenta años, pero el sabor y el olor me transporta a tiempos pasados, a ese pan de corteza crujiente y marrón oscuro que ya sólo consigue verse en algunos pueblos de Málaga. Y ya he decidido una cosa: será el pan que presida mi mesa de Nochebuena. Estoy segura de que va a ser un éxito.

Apurando mucho mucho el tiempo, con esta receta quiero participar en el 2º Concurso Internacional de Gastronomía de La Cocina Paso a Paso organizado por Apicius, al que quiero dar las gracias por admitirme una elaboración de pan dentro de la categoría salada.

Los patrocinadores del concurso son: MARVI rótulos y placas conmemorativas, San Ignacio, El Taller de las Tradiciones,  Oh!Menaje, La cocina de Plágaro, Artepan, Kuchen House,  In-Domo, Diseño interiores S.L y La Cocina Paso a Paso
  

                                 



La mágnífica y sencilla fórmula de este pan pertenece al libro de Xabier Barriga PAN: hecho en casa y con el sabor de siempre. He hecho unos mínimos cambios que, sin embargo, creo que no desmerecen de la receta original.

Para elaborar este pan son necesarios dos ingredientes imprescindibles: paciencia y muchísimo cariño.




INGREDIENTES:

500 gr. de harina panadera
320 gr. de agua
8 gr. de sal
2 gr. de levadura seca de panadería
10 gr. de salvado de trigo*
Una cucharadita de polvo de naranja**
Una cucharadita de polvo de limón**
Una pizca de canela
Una pizca de nuez moscada

*Germen de trigo en la receta original
*Ralladura fresca de naranja y limón en la receta original.

 
PREPARACIÓN:

1º día:

Tostamos el salvado de trigo en una sartén hasta que el olor invada toda la cocina. Apartamos y dejamos que se enfríe.

Mezclamos con el salvado el polvo de limón y naranja, la canela y la nuez moscada.

Cerramos en un bote hermético y lo dejamos reposar toda la noche.

2º día:

Disolvemos la levadura en el agua e incorporamos a la cubeta de la panificadora. Añadimos los demás ingredientes, incluida la mezcla aromatizante del día anterior. Programamos en la panificadora el programa de amasado, que incluye amasado+levado (al menos en mía), pero esta vez, cuando termine de amasar, sacamos la masa de la panificadora, la boleamos y la metemos en un bol aceitado. Lo envolvemos en papel film y lo metemos en el frigorífico hasta el día siguiente.

Si queremos hacer el proceso de manera manual necesitamos un cuenco grande. Incluimos la harina y formamos un volcán. Echamos la sal y la mezcla de aromatizantes. Disolvemos la levadura en el agua e incorporamos al cuenco. Con una rasqueta de panadero (en su defecto una cuchara de madera) vamos mezclando con movimientos envolventes. Cuando ya haya tomado forma y la mezcla se separe del cuenco, seguimos amasando unos minutos con las manos en una superficie plana y enharinada. Hacemos una bola con la masa y la metemos en un bol aceitado. Lo envolvemos en papel film y metemos en el frigorífico hasta el día siguiente.

3º día:

Sacamos la masa del frigorífico unas tres horas antes de empezar a manejarla (en verano seguramente el tiempo se reduzca considerablemente). Este paso es imprescindible para que la masa adquiera la temperatura ambiente.

Dividimos la masa en partes de peso similar, las boleamos y dejamos que reposen 15 minutos.

Pasado ese tiempo, cogemos la primera bola de masa y la estiramos con un rodillo intentando darle forma rectangular. Si la masa se resiste al estirarla, la dejamos reposar unos minutos para que se afloje. Con paciencia, sin prisas, la masa terminará por dejarse manejar.

Cuando tengamos nuestro rectángulo de masa lo enrollamos por completo y metemos las puntas hacia abajo. Colocamos en la placa de horno forrada con papel vegetal. Hacemos la misma operación con la otra bola de masa.

Ya hechas las dos barras y colocadas en la placa de horno, las cubrimos con un paño húmedo y las dejamos reposar unas dos horas, o hasta que veamos que doble de volumen.

Precalentamos el horno a 240º con un pequeño cuenco de agua en el fondo. Cuando haya cogido la temperatura destapamos nuestras barras, hacemos un corte longitudianles a cada una y las metemos en el horno en la segunda ranura desde abajo. Horneamos los primeros 10 minutos a 240º. Después bajamos la temperatura a 190º y dejamos 30-35 minutos más.

Sacamos las flamantes barras rústicas del horno, con el olorcito impregnado en toda la casa, y las dejamos enfriar en una rejilla.

 

¡Qué aproveche!

7 de diciembre de 2011

Polvo de naranja





Estamos ya en época de naranjas. Y desde que están en pleno auge y bien de precio, no me falta un zumo de naranja por las mañanas. Un sorbo de este "oro naranja" hace que mi cuerpo se sienta mejor inmediatamente. Es un "chute" de vitaminas instantáneo que siempre recomiendo .

Soy una chica que intenta aprovecharlo todo, siempre que esté en mi tiempo y en mi mano. Utilizo mucho la ralladura de cáscara de naranja en mi cocina. Así que el año pasado pensé en desecar y triturar la cáscara de las naranjas que desechaba de hacer mis zumos para conseguir este polvo de naranja.

Es muy recurrido para aromatizar salsas, bizcochos, helados, ensaladas, panes, chocolates…Aunque recomiendo su utilización cuando no tengamos naranjas en temporada, ya que la ralladura de una naranja fresca siempre va a aromatizar más y mejor que el polvo deshidratado de naranja.

Así que es ahora la época perfecta para daros esta idea de realizar el polvo de naranja, para que en veranito, por ejemplo, no echéis de menos el olor a naranja en vuestras preparaciones.



INGREDIENTES (para un bote mediano):
  • La cáscara de 25 naranjas

PREPARACIÓN TRADICIONAL:
  • El trabajo se hace poco a poco, según vamos comiendo naranjas todos los días. En una hornada caben las cáscaras de 4-5 naranjas medianas.
  • Lavamos muy bien las naranjas, si se puede con un cepillito, mejor.
  • Pelamos las naranjas sin nada de parte blanca.
  • Ponemos papel vegetal en la bandeja del horno y colocamos las cáscaras boca arriba. Horneamos a 100º unos 30 min. Hay que vigilar que no se quemen.
  • Sacamos y dejamos enfriar y guardamos en un bote.
  • Hacemos la misma operación con la cantidad de naranjas que prefiramos.
  • Cuando tengamos una cantidad de cáscara desecada suficiente, la trituramos muy bien y guardamos en un bote en un lugar fresco y seco.


*Ni que decir tiene que si las naranjas son ecológicas, mejor que mejor.

*También se puede realizar polvo de limón, pero el resultado a mí personalmente no me ha gustado tanto, se pierde más sabor. Sin embargo tengo y lo utilizo.


¡Muchos besos prenavideños!

4 de diciembre de 2011

Laurita en el Diario Sur de Málaga


Hace poco más de un mes comenzaba su andadura en el Diario Sur de Málaga, el periódico local con más tirada de la provincia, un suplemento semanal llamado MÁLAGA EN LA MESA. Está dirigido por Esperanza Peláez, gran periodista y amante de la cocina. En él dispone de secciones interesantísimas en las cuales habla sobre el producto malagueño de la semana (el chivo lechal, la gamba blanca, las setas de la Serranía de Ronda, la almendra) al que acompaña recetas y libros recomendados, críticas gastronómicas, sitios de tapas, se habla también de postres, restaurantes, hay entrevistas a personajes célebres de la provincia en la sección hoy comemos con..., tiendas singulares, podemos hacer una ruta gastronómica de la provincia para descubrir platos típicos de los pueblos de la provincia de Málaga y los eventos gastronómicos que en ellos ocurren, siempre relacionados con los cultivos de la comarca. En este suplemento también aprendemos de vinos, copas, quesos y de los cocineros que se encuentran detrás de los restaurantes más afamados de nuestra tierra.....

Entre los pequeños rincones de este suplemento se encuentra En la red. Creo que todos sabemos que en estos tiempos que corren no se puede obviar la fuerza y el interés que adquiere Internet en el mundo gastronómico. Y los blogueros cocineros somos una parte importante de él. Ya fue entrevistada mi gran amiga  Mª Ángeles Sánchez, de Cocinar sin miedo y, con gran acierto, porque tiene una vocación periodística que le brota por las venas, va a ser ella quien redacte a partir de ahora esta sección . ¡Y ha debutado conmigo!

Los que se encuentren en Málaga o puedan tener opción a comprar el Diariosur todos los sábados disfrutarán plenamente de este suplemento gastronómico. Porque debemos todos los malagueños valorar nuestra riqueza gastronómica y darle la importancia que se merece.

No me cansaré de dar las gracias a Mª Ángeles Sánchez y a Esperanza Peláez por darme la oportunidad en prensa de ser conocida y reconocida, me ha hecho tremenda ilusión.

También quiero decirles que Esperanza inauguró su blog hace unos meses, La cocina de las emociones, una joya que mezcla recuerdos y gastronomía de una forma literaria impecable. No olviden visitarlo, se quedarán enganchados.

A continuación, mi reseña. Espero que la disfruten tanto como yo. Muchos besos.


1 de diciembre de 2011

Bombones de avellana "Piñero Rocher" para Begoña ¡FELICIDADES!


Hoy nuestra querida amiga Begoña de Las recetas de Marichu...y las mías cumple 50 añitos, y quería felicitarla en este importante día para ella, espero que se lleve muy gratas sorpresas durante todo el día por parte de la comunidad bloguera. Estoy segura de que sí. ¡MUCHAS FELICIDADES! Creo que Begoña no necesita ninguna presentación, es una cocinera de los pies a la cabeza, una buena compañera y amiga, generosa y muy buena gente. Y encima, aunque del "mismisimo Bilbao", vive en Nerja, cerquita de mi Málaga. Desde aquí también quería felicitar a sus hermanas Ana y Paloma, son también dos mujeres impresionantes, que desmuestran a cada segundo lo que quieren a su hermana.


Perdóname, Begoña, si no he podido tener tiempo para realizar una receta tuya, tal como te mereces, el tiempo, los problemas de salud (tanto míos como los de mi coche) han hecho que sea imposible, pero quería que notaras mi cariño regalándote esta cajita de bombones caseros.

Como hay que echarle un poco de guasa a la vida, he bautizado estos bombones de avellana "Piñero Rocher". Todo tiene su explicación: son una imitación de los famosos bombones de la Preysler (aunque ya no sea ella la imagen de la marca), tanto en el contenido como en el continente. Quien haya leido mi perfil se habrá dado cuenta que me apellido Piñero...y soy una Piñero de los pies a la cabeza, ¡no me puedo parecer más a mi padre!

Esta imitación verdaderamente conseguida la he extraido del blog de Chari, Cosas de Chari, que conocí la semana pasada en el encuentro que tuvimos con Canal Cocina. Es una adaptación de la receta de Chari: he realizado la mitad de la receta, la masa tiene menos chocolate con leche y he recubierto los bombones con chocolate, para que se parezcan más a los "auténticos".

BOMBONES DE AVELLANA "PIÑERO ROCHER"


INGREDIENTES (25 bombones aprox.):  
  • 100 gr. de avellanas tostadas sin piel + 25-30 más para el corazón del bombón
  • 100 gr. de cereales con chocolate (tipo Choco Krispies)
  • 100 gr. de chocolate con leche

Para la cobertura:
  • 50 gr. de chocolate negro+ 50 gr. de chocolate con leche (o 100 gr. de chocolate con leche)
  • 25 gr. mantequilla
  • 25 gr. de leche
 
Para la presentación:  
  • Cápsulas marrones de bombones
  • Papel de aluminio dorado para forrar (lo hay en Mercadona)

PREPARACIÓN TRADICIONAL:   
  • Picamos las avellanas y los cereales, no en exceso. Derretimos el chocolate al baño maría. Mezclamos todo en un bol.
  • Vamos cogiendo trozos de masa en el hueco de la mano (puede desmoronarse, pero la aplastamos bien), ponemos encima una avellana entera, cerramos la mano y damos forma redondeada. Así hasta que se acabe la masa.
  • Derretimos todos los ingredientes de la cobertura al baño maría. Empezamos a bañar los bombones por los primeros que hicimos, que estarán más duritos. Y nos los bañamos mucho, un capita fina solamente. Los vamos colocando sobre una bandeja forrada de papel vegetal.
  • Guardamos en el frigorífico un par de horas o hasta el día siguiente.
  • Forramos con el papel de aluminio dorado y metemos en sus cápsulas. Conservamos en el frigorífico.