Esta es una de las recetas más elaboradas que me atrevo a hacer porque vale la pena, ¡están riquísimos! Ahora, hay que tener paciencia y dedicarle al menos un par de horas. Por eso hago siempre para que me quede para otra vez.
INGREDIENTES (4 personas):
Para el relleno:
Para la salsa:
PREPARACIÓN:
Limpiamos muy bien los calamares por dentro y por fuera. Reservamos las patitas.
Picamos una cebolla, el pimiento verde y rojo y el puerro muy muy finito.
En una sartén grande echamos un buen chorreón de aceite de oliva y rehogamos las verduras.
Picamos las patitas de los calamares y las añadimos.
Añadimos el vino blanco y dejamos cocer.
Cuando se ha consumido casi todo el vino echamos dos cucharadas rasas de harina y movemos hasta que se compacte el relleno. Quitamos del fuego y dejamos enfriar.
Cuando esté fría la masa rellenamos los calamares ayundándonos de una cucharilla de café. (No rellenar demasiado ni empujar la masa muy hasta el fondo porque al cocerlos se pueden romper). Cerramos cada calamar con un palillo de dientes.
En una olla baja y ancha ponemos la cebolla, las zanahorias y las patatas muy cortaditas.
Colocamos encima los calamares y cubrimos con un litro de agua. Echamos un poquito de sal, la media pastilla de caldo de pescado y pimienta negra molida.
Cocemos hasta que los calamares estén hechos y también las verduras a fuego medio.
Apartamos los calamares en una fuente.
Quitamos un poquitín de agua del caldo y batimos todo muy bien con la batidora.
Incorporamos la salsa a los calamares y ¡para comer y chuparse los dedos!
OBSERVACIONES:
Los pasos más laboriosos son la limpieza y el relleno de los calamares, ¡tened paciencia!
Le pega muy bien como acompañamiento a estos calamares arroz basmati.